1/20/2011

Accidente durante Pruebas de alta montaña

Ilusiones rotas

Después de prepararme durante medio año, me presenté a las pruebas para técnico deportivo de alta montaña de nivel 2. Este año se realizaron en Benasque. Pero eran las pruebas conjuntas de Cataluña, Aragón y el País Vasco.
Lamentablemente tuve un accidente y se me dislocó el hombro izquierdo. ¡Dos veces!!! Tuve que abandonar las pruebas.
El primer accidente lo tuve el 18 de enero, después de la prueba de fuera de pista, cuando bajaba hacia el coche. Estaba muy cansado, tras la subida de 1500 metros, que completé dentro del tiempo estipulado (3 horas y cuarenta minutos)  Bajaba un poco rápido, con el Didac y el Borja, cuando en un curva perdí el control y caí. Se me dislocó el hombro izquierdo. Bajé esquiando como pude y cuando llegué a la cota 1500 del aparcamiento de Cerler el hombro se me colocó solito.
Tenía esperanzas de seguir, pues había completado los 1500 metros que se realizaron en Cerler, y también había hecho sin caídas el descenso en pista (fue una roja y en la salida estaba Jonatan Larrañaga trabajando como técnico). También había completado un prolijo descenso fuera pistas. Aunque no caí, se que me faltó mostrar la técnica que pedían, virajes en paralelo con extensión. No caí pero bajé muy lento y metiendo cuña... Una técnica que no pedían.
En las pruebas, se trata de demostrar: técnica, fuerza y experiencia. Demostrar y algo más... Cumplir con los tiempos, que dependiendo de la prueba (esquí,hielo o roca) ahora ni tan solo te los dicen.
Si había que preparar una prueba estos días que ya han pasado, yo diría que era la de resistencia y la de esquí. Pero eso si ya se tiene un nivel solido de 6c a vista en roca, y 5 en hielo. Entonces te puedes relajar después del primer día. Ir justo de grado de escalada a las pruebas, es ir a perder el tiempo. En el artificial también piden grado y experiencia, no se trata de subir como sea. Se trata de subir demostrando (una vez más) que sabes meter fisureros y friends. Que sabes que es una cigüeña, un fifi y un bepi...
En fin, volviendo al tema de mi accidente, deseaba intentar el resto de las pruebas, la escalada y el hielo. La escalada se realizó el día 19 en Bisaurri, un sector pequeño pero nada feo, de vías deportivas, de caliza. Allí fue donde pusieron a prueba nuestras capacidades como escaladores. Esperé mi turno.Mientras calentaba, me llamaron, para hacer el 6b a vista. Me preparé, y cuando cogí el primer canto del desplome, justo antes de chapar la primera cinta, se me volvió a dislocar el hombro izquierdo. Lo lamenté, pues la vía, un diedro un poco rojizo, situado al fondo y a la izquierda me parecía una vía bastante guapa.
Sabía que no debía haberlo intentado, pero estaba tan motivado que no me dejé ninguna opción.
Dani Ascaso, Sergi Ricard y Jordi Tosas me auxiliaron. Ellos eran los técnicos de la prueba. Finalmente una enfermera y Fernando, un guía de la agencia Boira, que también trabajaba ese día como técnico, me bajaron hasta el coche y me dejaron en el centro de salud de Castejon de Sos. La enfermera y Fernando se comportaron de manera excelente. Gracias.
Una vez en Castejon de Sos, el hombro se me volvió a colocar solo, bueno tuve suerte porque el detestable y agudo dolor paro...
Mis compañeros en las pruebas, Marcos Díaz, Didac y un guia UIAGM colombiano llamado Sergio vinieron a buscarme para llevarme a Benasque. Y se interesaron mucho por mi estado de salud. Ellos, y toda la organización, estuvieron atentos, especialmente Ramón Jordana de el IES Pobla de Segur. Gracias a todos.
El día 20, se realizó la prueba de hielo. Esta vez el lugar escogido  fue Manporros para Todos. El circuito de todas las puntas se realizó en una zona próxima el aparcamiento de Llanos del Hospital. Pero para mi todo se había acabado. No pude ni aproximarme a la cascada para jugar con mis herramientas para hielo y demostrar mi técnica como glaciarista.
Se que en el momento en el cual decidí presentarme a las pruebas, mi nivel de esquí no era el mejor, y que quizás de resistencia me habían faltado días de entrenamiento. Unas cuantas subidas de 2000 metros de desnivel me hubiesen venido bien para superar la prueba de resistencia con más alegría. Sabía que en la roca y en el hielo lo habría hecho mucho mejor. Pero lo que no sabia era que me esperaba agazapada, esta sorpresa del destino. Una caída, un hombro dislocado. Lo que está escrito, dicen, será.
Para mi este tampoco fue el año de superar las pruebas. Y ya van dos intentos... 2005 y 2011.
No se si me quedan más cartuchos en la recámara. Hay otras cosas allí fuera que ver y que hacer.

Roberto Blasi



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